¿Dónde está la humanidad?

Cuando decidimos mi mujer y yo ir de un fin de semana a Cracovia, era por el hecho de que el vuelo era barato y directo y por la curiosidad a conocer mejor el este de Europa. Lo más interesante era el museo y la historia de Auschwitz, aunque no es una visita alegre pero sabíamos que íbamos a aprender y apreciar la visita.

Primero, mi mujer y yo fuimos a la fábrica de Oscar Schindler, que ahora es un museo que nos mostró como fue durante los días de la invasión y la ocupación de Cracovia por los Nazis. Pasando foto a foto con las palabras de los testigos del acontecimiento, describiendo como no pudieron salir sin permiso o papeles oficiales, las tiendas fueron cerrados por falta comida para vender. Peor fue el trato de los Nazis, insultando, humillando con violencia sin compasión. Leyendo estas historias, no pude parar de comparar y empatizar con mis propias experiencias. La perdida de la normalidad y libertad, la falta de comida, la separación de tu familia, la caos y las ruinas. Me acordaba cuando acercaban los Vietcongs (del Norte) a Saigon, por órdenes de los soldados, teníamos que quedarse en casa sin salir durante días. En esos días dentro de la casa sin luz, no podíamos hacer nada, sólo escuchar el fuerte ruido de helicópteros pasando, las bombas explotando y las metralletas despegando las balas.
Cuando fui  al campo de concentración de Auschwitz, siguiendo los pasos del guía con los demás, todo en silencio, viendo el horror de los objetos que quedaban. Aunque era un pasado pero lo que queda diseña una imagen muy fuerte. Una montaña de zapatos, otra de maletas con nombres de sus dueños y sus fechas de nacimiento, otra montaña de pelo y de muñecos. También había una muestra de telas hechas del pelo humano de las víctimas. Escuchando las historias de experimentos, las peleas entre los prisoneros para sobrevivir bajo condiciones extremadamente crueles, es difícil imaginar como aguantó una persona humana la humillación y en condiciones adversas sabiendo trabajar hasta la muerte .

Antes de irme de Vietnam permanentamente, intentamos (mi hermano, mi madre y yo) tres veces salir ilegalmente en barco, tres veces fuimos capturados encerrarados en el campo de rehabilitación. La alambrada nos rodeó para no intentar escapar. Los hombres fueron separados de sus familias, encerrados en los contenadores todos los días en la humedad y calor de Vietnam (30-35º con 90 a 100% de humedad). Durantes meses, estuvimos ahí en un edificio de 500 metros cuadrados en el suelo con nuestras pocas pertinencias en uno o dos metros cuadrados, compartiendo con unos 200 a 300 familias, que estuvieron ahí por intentar escapar del país también. Día tras día, para comer y cenar, la sopa de verduras, que racionaron un bol por persona. Las verduras no fueron frescas, es decir, a punto de podrir. Así fue la comida durante meses. Las moscas en todas parte por falta de higiene y en la heridas de algunos internados que no fueron atendidos por la enfermería. ¿Quizás fue este periodo que me atrajo el buen comer? La vida es demasiada corta para comer mal es ahora mi filosofía. ¿Quizás fue aquí que nunca permito que mis hijos dejen levantarse de la semana sin terminar todo?

Y los peques, como mi hermano y yo, no entendimos bien lo que estaba pasando, por lo menos estabamos con nuestra madre, la sensación de protección no dío la tranquilidad. Había niños sin sus madres tuvieron menos suerte y tenían que madurar y luchar con más rapidez para sobrevivir. La verdad es que siempre hay alguna madre que les ayudaron. Aunque era un sitio para competir por la comida, el agua, la medicina, etc. existe la humanidad para ayudarnos entre los encerrados. ¿Quizás fue ahí donde aprendí no tolerar la injusticia y siempre puja y apoya a los más débiles, desprotegidos y pequeños?

Fuimos en el mismo calzoncillo todos los días, sin lavar más de una semana. El higiene no existe sólo por la ración de agua que no dieron para lavarse, lavarse los dientes o la ropa o para beber, la limpieza no era la prioridad. ¿Jugar? Hasta hoy no me acuerdo a qué jugamos ni si jugamos.

Menos mal que salimos sanos y salvos los tres. No puedo imaginar que les pasó a los demás pero espero siempre que salieron bien. Esos recuerdos me pasaron cuando pisaba en el campo de concentración intentando imaginar y empatizar lo que pasó a las víctimas del holocausto. Pero era distinto, el campo de concentración fue creada para matar y no para habilitar, con odio más que otro sentimiento.

Una respuesta a “¿Dónde está la humanidad?

  1. Que emotivo! Gracias por compartir!

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