¡He vuelto!

he-vuelto¡Hola amigos!

Cuanto tiempo ya sé. Disculpad por dejar este blog en blanco durante tanto tiempo. Con la crisis y otros compromisos con la familia, no tuve mucho tiempo para dedicarme a escribir los artículos  bien y con tranquilidad para que os merezca el tiempo leerlos.

¿Qué he hecho todo este tiempo, os preguntaréis? El catering que no fue demasiado bien pues con la falta dinero, la gente en la Costa del Sol no estaba para muchas aventuras con el catering, la falta de contactos para que la gente pueda recomendarlo por el boca a boca, y sobre todo, el desconocimiento de esta comida de mucha gente, por lo que no se atrevían a encargar un evento grande para que posiblemente a los invitados no les gustara la comida. Es un riesgo del que me doy cuenta ahora. Sí, el catering de comida española es diferente porque todo el mundo la conoce, está familiarizado con sus sabores y sabe qué contiene, pero en el caso de la comida indochina, nadie sabe qué ingredientes tiene o cuál es su sabor.

En definitiva, sigo con el catering pero hay que tener una estrategia más amplia para penetrar el mercado. En todo este tiempo he estado buscando un local para promocionar la comida sin invertir demasiado y dar la oportunidad a la gente de probar y hacerse al paladar con tapas y platos sencillos. Buscar un local no es una tarea para hacer en los ratos libres, es todo un trabajo que lleva muchas horas. Hay que moverse, hablar con la gente, buscar y mirar.  ¡Es agotador!. Llevo un par de años, incluso durante la crisis, y sigo buscando un local ideal que pueda convertirse en mi sede de operaciones.

Hay que ser optimista ahora porque, como dicen algunos, poco a poco empezamos a salir de la miseria económica. Como dice el proverbio chino, la palabra ‘crisis’ es sinónimo de ‘oportunidad’. Hay que aprovecharla para progresar.

¡Ánimo a todos y pronto presentaré más platos con sus recetas!

¡Hasta pronto!

Receta Pia Pod (rollitos tailandeses)

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  • 10 Hojas de masa para rollitos de primavera
  • 300 gr. carne de pollo picada
  • 100 gr. col rallada
  • 50 gr. setas secas (shiitake)
  • 100 gr. fideos de arroz
  • 3 cucharadas de salsa de soja
  • 2 cucharadas de salsa de ostras
  • 1 cucharada de azúcar
  • 1 huevo batido
  • 3 cucharadas de aceite de girasol
  • Aceite de semillas (girasol, soja o de maíz) para freir
  1. Remoja los fideos y las setas en agua caliente durante 20 minutos. Corta los fideos en trozos de 4 centímetro de largo y reserva. Exprime bien el agua de las setas y pícalas en trocitos
  2. Saltea en el wok o sartén con unas cucharadas de aceite de girasol y echar el pollo picado hasta que quede dorado
  3. Añade la col rallada, las setas, los fideos, la salsa de ostras, el azúcar y la salsa de soja.
  4. Saltea unos minutos hasta que se quede bien cocido. Retira del fuego y deja enfreir.
  5. Para formar un rollito, pon una cucharada de relleno en el medio hoja de masa. Empieza con una esquina de la hoja hacia tí, dobla esta esquina sobre el relleno. Seguido, dobla la esquina de la izquierda sobre el relleno, luego la esquina de la derecha. Por último, enrollar la parte del relleno hacia la última esquina (lejos de tí), terminando con sellar los bordes con huevo revuelto.
  6. Frie los rollitos en abundante aceite caliente hasta que queden dorados.
  7. Servir acompañando con la salsa de chile dulce.

La vida de mi madre

Mi madre y yo.

Mi madre y yo.

Escribo esta entrada como dedicatoria a las mujeres en general y a mi madre en particular. Mi madre se fue la semana pasada y aproveché todo el tiempo para que me contara cosas de su vida, de la familia extendida (ella tiene 16 hermanos) y sobre todo de la comida y las tendencias en la cocina indochina (nuevas técnicas e ingredientes para elaborar platos sin muchos recursos disponibles).

Mi primera comunión con mi hermano y mi madre

Mi primera comunión con mi hermano y mi madre

Cuando éramos pequeños, yo solo pensaba que ella era una mujer que nos cuidaba de forma obligatoria con muchas reglas seguidas de “no… no… no”. Siempre estaba ahí pero lo dábamos por hecho sin pensar más. Parece que estábamos obligados a hacer lo que decía ella y pronto queríamos deshacernos de ella para independizarnos de una vez y vivir a nuestra manera. Después se da uno cuenta de que es una persona que tiene una larga historia llena de angustia, amor, compasión, enfado, tristeza, soledad, secretos, paciencia, arrepentimiento y más. Una persona real y no sólo una madre que tiene sus ideas sobre lo que era mejor para nosotros.

Mi madre y padre en su día de boda

Mi madre y padre en su día de boda

Esa es mi madre. Una persona que intentó sacarnos de un país en medio del caos, conflicto, muerte y hambruna. La madre que tuvo que calmar a los soldados americanos después de que un niño soltara que mi padre simpatizaba con los vietcong. La madre que nos explicó por qué nuestros amigos se expatriaron a los distintos países para buscar una vida mejor o por qué había soldados en cada esquina de la ciudad y por qué había tanto ruido de bombas a todas las horas. La madre que nos consoló cuando unos de mis amigos encontró una granada entre los escombros y explotó en frente de nosotros. La madre que nos obligó comer la misma sopa de verduras todos los días durante meses para estar nutridos durante la estancia en el campo de rehabilitación.

Mi madre reunido con mi padre después de 10 años separados

Mi madre reunido con mi padre después de 10 años separados

Ella perdió su vida profesional y gran parte de su vida personal para salvarnos. Apenas se casó con mi padre, él se marchó solo a EEUU para buscar una vida mejor para toda la familia. La separación de 10 años les convirtió en extraños cuando reanudaron la relación con dos niños entre ellos.
Un par de años antes de la guerra, mi madre comenzó su carrera como maestra de primaria. Pero todo paró cuando las escuelas cerraron por la seguridad de todos. Al llegar a EEUU, ella tuvo que empezar de nuevo, aprender inglés, ponerse a estudiar para examinarse para conseguir un título para ser maestra mientras cuidaba los niños que también tenían que aprender el nuevo idioma, integrarse a la nueva cultura, hacer amigos y aguantar las burlas y el odio por ser vietnamitas.
Con sus padres en Australia y sus hermanos dispersados por los EEUU, no tenía su propia familia para pedir apoyo.

Mi madre con su nieta. Una feliz final.

Mi madre con su nieta. Una feliz final.

Así fue su vida. Sacrificó mucho para que nosotros tuviéramos paz y la prosperidad. Su sonrisa transmite amabilidad pero en sus ojos se ve la amargura de la vida. Intento cada día entregarme y recordar que sólo hay una vida y hay que vivirla y dar todo a tus hijos para que su vida sea mejor que la tuya. Esa es la filosofía que me guía, y ver cómo ella vivió su vida es para mí un ejemplo. Tengo un legado que quiero transmitir sobre un pueblo, su cultura y su comida para no olvidar por qué estoy aquí.

Al decir adiós en el aeropuerto, le di las gracias por todo pero sé que tener a sus nietos alrededor, viéndolos contentos y sanos tiene más valor que mis palabras de agradecimiento.

La esencia de pandán marca el sabor único de la cocina indochina del resto del mundo

Hojas de pandán

Hojas de pandán

El sudeste asiático es la única zona donde crece en abundancia la hoja de pandán y se usa en la cocina. Esta planta marca la diferencia con respecto a la cocina del resto del mundo. Se trata de una planta tropical, conocida científicamente como pandanus. Aunque se encuentra también en el subcontinente de la India e Indonesia, las hojas son más cultivadas y utilizadas en Tailandia y Vietnam; se llama bai tooey en tailandés y lá d?a en vietnamita. Si vas a los mercados en los barrios de Chinatown en París o Londres por ejemplo, es fácil encontrar los pasteles que utilizan esta esencia con su color verde intenso.

Bebida Postre de 3 colores (Che Ba Mau)

Postre-bebida de 3 colores (Che Ba Mau)

El olor y sabor del pandán es inconfundible. Normalmente, esta planta se usa más en los platos de postres y dulces que en los platos salados. Por su característica tan original, las posibilidades de uso son ilimitadas. Gracias a su color permite cambiar el color del plato o de sus ingredientes también.

Su tinta y sabor presta mucho en los platos vietnamitas y tailandeses

Su color y sabor se presta mucho a los platos vietnamitas y tailandeses

Una de las características más particulares de la planta es su color, muy valorado. No sólo por el sabor y el olor que aporta, sino también para hacer presentación de los platos más atractiva y variada. Los cocineros usa el color verde muy agudo para obtener un color intenso en los ingredientes neutros como el arroz , el tapioca o el agar agar.

Hay dos formas de utilizarla: una es la hoja propiamente dicha o el extracto. Las tiendas de alimentación asiática normalmente venden las hojas congeladas. Las hojas suelen atarse a los ingredientes en la cocción, como a las carnes para macerar bien el sabor. Existe un famoso plato tailandés, el pollo de pandán, donde el pollo se envuelve en la hoja y se fríe a la plancha. También se utilizan las hojas para hervir el agua o los caldos. Los extractos de momento no están disponibles. Depende de los platos que se elaboren, pero en general el extracto es más potente y mejor para conseguir un color intenso en la presentación. Los resultados, como se puede ver, impresionan a la vista.

Extractos en diferentes formas

Extractos en diferentes formas

Se puede encontrar en las tiendas de alimentación asiáticas en pequeñas botellas. Son potentes y un par de gotas será suficiente en cada uso. Compruébalo con una recetas y te abrirás un mundo nuevo de sabores. Buen provecho!

La cola de la cebollta – ¡qué no la se tire!

Macerar la carne con la cola de cebolla para dar un sabor distinto

Macerar la carne con la cola de cebolla para dar un sabor distinto

He visto el otro día en un programa de Karlos Arguiñano como hacía un guiso. Todo bien hasta que vi como cortaba la cebolleta en dos y tiraba a la basura la cola (partes de verde y blanca). ¡Que horror! Cómo se puede tirar la comida así. Esa cola tiene muchas aplicaciones que puede degustar nuestro paladar.

Sopa de arroz, como muchas sopas, se añade al servir, para decorar y dar un toque al sabor.

Sopa de arroz, la cebolleta se añade al servir, como a muchas otras sopas, para decorar y dar un toque de sabor.

En la cocina asiática, no se tira casi nada del animal o la verdura. Al ser prácticos y pobres,se considera que siempre se puede utilizar cualquier parte para algún plato. La cebolleta, para mí es un buen sustituto de los ajetes, y se encuentra abundantemente en Asia hasta hace poco en España. Además los ajetes siguen siendo caros, así que los utilizo solo de vez  cuando. Aunque es un poco más fuerte que el ajete, va muy bien para cocinarla.

Huevos de codornices decorados con la cola de cebolla

Huevos de codornices decorados con la cola de cebolla

Hay dos maneras de comerla o prepararla: servirla cruda como condimento para decorar el plato, cocinarla como ingrediente. Cruda, puede tener un sabor fuerte, por eso se corta muy fina para suavizar el sabor. Cuando se cocina, da un sabor más suave a la cocción.

La próxima vez que corte esta cola, piense qué utilidades podría darle en la cocina.

Cómo preparar fácilmente el caldo al sabor indochino

Las sopas y caldos son una parte importantísima en la comida asiática, tan importante que hay sopas que son un plato principal. A veces es difícil imaginar que es un plato único y no se necesita un segundo plato. Cada país tiene su sopa típica,  como Japón (sopa de udon),  China (sopa de wonton con fideos de huevos), Vietnam (la sopa Pho). De hecho, en esos paises, abundan los restaurantes especializados sólo en sopas. Como he dicho, la sopa es parte de la cultura.

Ahora, a la hora de comer en casa, la comida casi siempre se acompaña de un caldo o sopa. Hay muchas maneras de preparar el caldo pero la más sencilla para mí es con cebolla y jengibre. El resultado tiene un sabor tan versátil que se puede servir con fideos, verduras o carne como acompañante, o el bol de sopa solo con fideos.

¿Has intentado alguna vez hacer un caldo de pollo con algún ingrediente diferente? Si no, Aquí tienes un receta sencilla que da un toque diferente pero delicioso a tu comida. Tan solo echar un dedo de jengibre cortado en lonchas en el caldo con el fuego lento por una hora producirá un cambio radical al caldo. Y en vez de echar sal para poner el sabor, ponle salsa de pescado (un par de cucharadas de ella para una cazuela de 5 litros o al gusto).

Para los vegetarianos, en vez de de pollo, se pueden echar hojas de col para dar un sabor totalmente diferente al del pollo pero igual de sabroso.

Con este caldo, se abre un mundo de posibilidades. Puedes poner fideos de arroz cocido con tiras de pollo y tendrás listo bol de sopa. O puedes echar el arroz blanco cocido, con un huevo entero, tiras de pollo y cebolleta finamente cortada y tendrás una típica sopa de arroz asiática espesa. Ya ves cuán versátil puede resultar este caldo.

No temas probar este experimento para la familia y no te arrepentirás. ¡Buen provecho!

Arroz con pollo al estilo hainanés – sano, sencillo y buenísimo para cualquier reunión de familia

Es un favorito en mi familia, especialmente de los peques. Hasta a mis sobrinos les encanta, e incluso a mis cuñados les encanta terminar el almuerzo con la sopa que se sirve después de este plato principal de arroz con pollo. Así es, en Vietnam el caldo o sopa suele acompañar una comida para refrescar o limpiar el paladar. Pero esa historia la reservaré para otra entrada.

El origen de este plato viene de la isla de Hainan, China, justamente al ordeste de Vietnam, y es muy popular en toda Asia como Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam. En Vietnam, ya es casi un plato nacional, tan importante y popular es este plato que hay restaurantes que se especializan en él. Los inmigrantes de China vinieron y trajeron con ellos su método culinario y sus ingredientes. Tengo muchos recuerdos de comidas familiares de este plato cocinado por la mujer de mi tío, que es vietnamita de origen chino. Ella es una cocinera impresionante, no sólo de los platos chinos sino también vietnamitas. Ella aprendió de su madre y su abuela, pues sus recetas se han pasado en la familia de generación en generación durante muchos años.

Esta versión es vietnamita (los tailandeses incoporar la leche de coco con el arroz y en Malasia se hacen bolas de arroz en vez de servir en un bol). Es un plato que puede alimentar a muchas personas en el  poco tiempo que se tarda en hacer. El secreto está en la cocción a fuego lento y en la salsa que acompaña la comida.

Ingredientes:

  • 1 pollo de 1 kg.
  • 2 cucharaditas de sal
  • 7 litros de agua
  • 2 pulgadas de gengibre, una cortada en lonchas, otro machacada
  • salsa de pescado
  • azúcar
  • aceite de oliva
  • 1 vaso de agua
  • 2 dientes de agua
  • 300 gr. de arroz largo
  • Un par de hojas de lechuga, en julianas
  • 1 zanahoria, en julianas
  • 1 pepino, en julianas

Hervir el agua en una olla grande, con el pollo entero limpio dentro, con el fuego alto. Echar la sal y los trozos de gengibre. Al hervir, bajar el fuego a bajo-medio, quitando la capa de grasa que se forma encima. Dejar cocer 1 hora.

La salsa:

  • 1 lima, zumo
  • 4 cuchardas de aceite de oliva
  • 15 gr. salsa de pescado
  • 1 dedo de jengibre, rayado
  • 200 gr. agua

Juntar todos los ingredientes y removerlos bien. Dejar macerar como mínimo 30 minutos. Lista para servir.

Para servir: Un plato de verduras (hojas cortadas de lechuga, zanahorias y pepinos en juliana, rodajas de tomates) en el centro para que cada uno se sirva s su gusto. En cada plato individual, servir unas piezas de pollo con arroz al lado. aliñar la salsa generosamente en todo el plato. Servir a cada persona un bol de caldo de pollo.
Es un plato sencillo, sano pero riquísimo para toda la familia y muy digestivo. ¡Buen provecho!